EL COMIENZO DE TODO

José Araujo de Souza

Tu venias,
como quien llega sin querer llegar,
y te quedaste conmigo.
No hubo ordenes
y no hay señal
anunciando el comienzo de todo.
Solo nuestros ojos se encontraron
y nuestras miradas decían sonriendo
el uno al otro, que estábamos allí.
Te estabas quedando
como quien no quiere quedarse,
y ya no te dejé salir.
No hubo órdenes ni señales.
Solo desorden en el corazón
antes sufrido y acomodado.
Solo el dulce placer de la presencia,
que completa el ser incompleto.
Solo hubo un aumento de la ternura
que nos dimos,
y eso nunca terminará,
incluso si queremos,
porque ya no nos pertenece
y este amor ya no nos obedece
que nació con tu llegada, que tanto anhelaba, tanto,
tanto.

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