Toco tu boca

Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, lo estoy dibujando como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca estuviera entreabierta, y solo cierro los ojos para deshacer todo y reiniciar, hago mi boca lo que quiero, una boca que mi mano elige y dibuja en tu rostro, una boca elegida entre todos, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con tu mano en tu rostro, y que por casualidad que no trato de entender, coincide exactamente con tu boca que sonríe debajo de mi mano te atrae.
Me miras de cerca, me miras, más y más cerca y luego tocamos al cíclope, miramos más y más de cerca y nuestros ojos se abren, se acercan, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confusos, bocas que se encuentran y luchan con vehemencia, mordiéndose los labios, apenas apoyando la lengua en los dientes, jugando en las habitaciones donde entra y sale el aire pesado con un perfume y un silencio añejos.
Entonces mis manos intentan hundirse en tu cabello, acariciando lentamente la profundidad de tu cabello mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o peces, de movimientos vivos, de fragancias oscuras. Y si mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible suspiro a la vez, esta muerte instantánea es hermosa. Y solo hay una saliva y solo un sabor a fruta madura, y te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

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