SALUD INFINITA


José Araujo de Souza


Un anhelo infinito no me deja
más después de esa noche
deshecho, sin rima
y sin viento.
Tal anhelo
cuidó de mi pecho
que me llevo hoy
en todas partes y en cualquier lugar
donde me acuesto.
La nostalgia es tan insistente
que aun cuando respiro
el aire se vuelve suspiro
los ojos se llenan de agua
y el llanto nace, silencioso,
que nada puede acabar.
Un anhelo infinito
poco a poco se vuelve maldito
e intenta así
matarme.

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